Cada mañana, Laura sube en el ascensor de su edificio para llegar a su apartamento en el décimo piso.
Pero un día, cuando el ascensor empezó a subir, se detuvo inesperadamente entre dos pisos. Laura se asustó un poco porque estaba sola.
Intentó llamar a la ayuda con el botón de emergencia, pero la voz no contestaba.
Pensando con calma, Laura recordó que tenía su teléfono móvil y decidió llamar a su amigo Marcos para contarle lo que pasaba.
Mientras esperaba, Laura buscó algo para leer en su bolso y encontró un cuaderno antiguo donde escribía ideas.
Pasaron diez minutos que parecieron mucho más, y al final, el ascensor volvió a funcionar y comenzó a subir lentamente.
Cuando las puertas se abrieron, Laura salió rápidamente y respiró con alivio.
En ese momento, pensó que la experiencia no fue tan mala porque tuvo tiempo para leer y reflexionar en silencio.
Esa mañana, aprendió que en situaciones difíciles, mantener la calma y cambiar el enfoque puede ayudar a sentirse mejor.
Aunque fue un pequeño problema, fue un momento importante para Laura, que nunca olvidará esa pausa inesperada en su día agitado.