Camila va al mercado para comprar frutas frescas.
En el mercado, hay muchas personas y colores. Camila mira y elige manzanas rojas y plátanos maduros.
De repente, ve un puesto que vende flores. Camila decide comprar una flor para su mamá. Le parece una buena idea para hacerla feliz.
Cuando Camila paga, la señora del puesto le da una flor extra como regalo. Camila sonríe mucho. No esperaba esa sorpresa.
Mientras camina hacia la salida, se siente contenta y piensa en la cara de su mamá al ver la flor.
En casa, Camila pone las frutas en la mesa y le da la flor a su mamá. Ella abraza a Camila y le dice que es un día especial.
Camila aprende que a veces, las pequeñas cosas y las sorpresas hacen que un día sea mejor.
Al final, no solo llevó frutas a casa, sino también alegría y cariño para su familia.